Paso 1: El Medidor Inteligente (El guardián en la cochera)
El esquema comienza en tu plaza de estacionamiento. Junto a tu toma de carga se instala un contador electrónico estanco, mucho más chico que la caja gris típica de la distribuidora.
Este equipo hace un trabajo crítico doble: suma los kWh que absorbe tu coche y se conecta rápidamente a internet (vía Wi-Fi del consorcio o señal celular) para subir esos datos de consumo a la nube las 24 horas del día.
Paso 2: El Cerebro Administrativo (El portal de expensas)
| Qué ve el Vecino (Dueño del auto) | Qué ve la Administración | Resultado Práctico |
|---|---|---|
| Su app móvil con historial de recargas | Panel central con los autos del subsuelo | Transparencia vecinal total |
| Gasto en pesos mensual acumulado | Archivo exportable para las expensas | Automatización limpia |
El software recibe el pulso y lo refleja en la pantalla. Esto significa que el administrador del edificio ya no tiene que mandar a un encargado a anotar números de un reloj analógico polvoriento. A fin de mes, baja un Excel y transfiere tu monto a tu liquidación.
Paso 3: Balanceo Dinámico (El escudo anti-apagones)
Cuando el edificio llega a 3, 5 o más vehículos, conectar cables a lo loco ya no sirve. Aquí entra el concepto estelar: el Balanceo Dinámico.
Si a las 20:30 hs de pleno enero los habitantes encienden los aires acondicionados y simultáneamente hay 4 coches enchufados, el sistema nota el pico de red. Automáticamente, desde la nube, les impone a los puntos de carga de la cochera disminuir un 30% la velocidad de toma de corriente. Salva la térmica, prioriza al edificio, y luego a la madrugada devuelve la potencia máxima a los autos. Vos te levantás con la carga llena igual.

